De pie, Laura Docampo, organizadora del Club, y en la mesa, de izquierda a derecha, Joaquín Catalán, Mercedes Schwartz y Gustavo Matos. Jesús Bilbao

 

 

Para Mercedes Schwartz y el socialista Gustavo Matos, la providencia del juez Garzón es acertada y justa

B. MOLINA | SANTA CRUZ DE TENERIFE

¿Es el momento adecuado para recuperar la memoria de los que fueron represaliados por el Franquismo? ¿La providencia dictada por el juez Garzón es un acto de cara a la galería? ¿Están las heridas cerradas o abiertas?

Para Mercedes Schwartz, responsable de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica tinerfeña, y Gustavo Matos, secretario de Política Municipal del PSOE en Canarias, está claro que hay heridas que siguen abiertas y que la providencia dictada por Garzón no sólo es acertada sino que "cuenta con el respaldo de todos los herederos de los desaparecidos".
Con estas premisas arrancó ayer en la Casa Elder el primer debate de la temporada del Club La Opinión, que se transformó en una charla-coloquio de hora y media de duración por la negativa a participar en el acto de representantes del PP y por la entusiasta participación del público asistente, moderados por el director de La Opinión de Tenerife, Joaquín Catalán.
Schwartz, nieta de José Carlos Schwartz Hernández, último alcalde republicano de Santa Cruz de Tenerife, aplaudió la iniciativa de Garzón, aunque criticó que la Ley de Memoria Histórica tenga lagunas. La falta de presupuesto para llevar a cabo las exhumaciones y a qué organismos corresponde efectuarlas es una de ellas.

Memoria de todos. "Nosotros (por los miembros de las asociaciones) no podemos desenterrar por nuestra cuenta, porque destruiríamos pruebas de ADN. Hay que desarrollar la Ley. Falta un compromiso del Estado, de las comunidades autónomas, de los Ayuntamientos, para aportar dinero que permita investigar y recabar los datos. Hacen falta técnicos y forenses".
Gustavo Matos no tienen antepasados muertos a causa del Franquismo, pero explicó que los ancianos del barrio lagunero en que creció, cerca de Los Rodeos, le contaban de niño que en las pistas por las que ahora despegan los aviones hay personas enterradas debajo. "Me preocupa recuperar la memoria colectiva. Quiero que mi hijo sepa qué pasó. Es cierto que la Ley de Memoria Histórica es muy mejorable, que hay que informatizar los registros porque así no se puede investigar, pero más vale una ley que ninguna".
Entre los asistentes hubo quien preguntó si la Ley de Amnistía de 1977 permitía llevar a cabo la iniciativa de Garzón. Mercedes Schwartz puso por ejemplo otras leyes de "punto y final", como las de Argentina o Chile, que no han impedido investigar los crímenes de lesa humanidad y genocidio, crímenes que como dijo Matos "no prescriben según nuestro Código Penal".
Schwartz afirmó tajante que en Canarias "hubo un genocidio controlado y dirigido", pero no se podrán recuperar todos los desaparecidos. Muchos están bajo una pista de asfalto o fueron arrojados al mar. Ni siquiera hay una cifra exacta de víctimas, que oscila entre los 1.400 y los 5.000.

La historia en los colegios
Entre los asistentes a la charla-coloquio sobre la Memoria Histórica hubo quien apuntó importantes puntos de vista, como la Historia que aún se enseña en las escuelas "en la que se llama Alzamiento a lo que fue un golpe de Estado, y en la que no se les explica a los niños que hubo miles de asesinados. Se enseña una Historia neutra. Se deberían de reformular los libros de Historia de la ESO para borrar la dignidad de los que fueron asesinos y acabar con sus honores públicos, como nombres de calles y monumentos", enfatizó una mujer.
Mercedes Schwartz, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Tenerife se mostró preocupada por la incultura sobre un pasado no tan lejano de muchos jóvenes. "Por eso es importante mirar hacia atrás. Muchos de los que desaparecieron eran conocidos, cargos públicos como mi abuelo, pero muchos más eran personas anónimas. Para cerrar las heridas hay que mirar al pasado".
También hubo quien señaló a la Iglesia como cómplice de los fusilamientos y los entierros en fosas comunes. "La actitud de la Iglesia es muy tibia. Prefieren que no se hable del pasado a que una persona esté enterrada en una cuneta", dijo un joven entre el público. Gustavo Matos opinó que la Iglesia "sigue manteniendo las mismas actitudes".